martes, 24 de julio de 2007

INFORME: LA MUJER EN ESPAÑA.

INFORME: LA MUJER EN ESPAÑA.

¿QUÉ SIGNIFICA ESO DE “ FÉMINAS ”, QUIÉN TUVO LA OCURRENCIA Y CUÁNDO SE PUSO DE MODA EN ESPAÑA ? ¿ QUÉ SIGNIFICA : “ LA PRESENCIA DE FÉMINAS EN EL ÁMBITO DE LA POESÍA Y EL ENSAYO ” ?

Dedico este artículo, a Manuel Rivas, con el que me reí escuchando, “sin estar de caspa caída”, a una tal “Carmiña, la fulana”.

Reconozco que la intención de la serie de estos reportajes sobre la situación profesional de la mujer en España es buena e intenta transmitirnos algo. En este artículo que empiezo y no sé cómo acabaré, no voy a explayarme en demasía en otros aspectos delatores, pues tenemos las carnes prietas, el corazón sano, y nos están esperando. Así que voy a centrarme, exclusivamente, en el uso de la palabra fémina, por llamarla de algún modo, y ámbito, porque ya no sabemos si clama al cielo, al infierno, o no tiene solución, el problema, -que ha pasado del color grisáceo, por no hablar de las erratas, que padecemos todos, al negro como un tizón-, del uso de la lengua castellana con cierta dignidad. Desde aquí llamo la atención, para que, por favor, si son tan amables y tienen la bondad, nos lo expliquen, porque algunos queremos mejorar y no nos dejan. Contra más lo intentas, más te embrollas. Creíamos que habíamos visto bastante con la utilización de contra más, si habrías ido te habrías enterado, y tema, cuando no se sabe de lo que se está hablando, habíamos pasado la gripe y depresión profunda con el uso de expresiones aberrantes como pienso de que es superfuerte, es como rosa, a nivel de pareja, a nivel de cualificación, a nivel de aquí, allá y acullá y al nivel del agua, nivelándonos de tal modo que echaron el nivel para reconocer si existía o no horizontalidad, cuando un día, estando relajados y a punto de hacer las maletas, nos encontramos con el uso de la palabra fémina, que no sabemos quién empezó a poner en circulación, y ámbito, por motivos diferentes. Paso a detallar, a continuación, desde el asombro, y sin tomar un lexatin para los nervios, las razones de la enfermedad ojiplática, sin entrar, repito, en lo que la mayoría de los intelectuales llaman pedanterías lingüísticas, primero con la palabra fémina, para llegar con ganas a saborear el segundo plato del ámbito en sus ricas salsas, que nos deja con malaje hasta los postres. Y esperen, vayan preparándose, damas y caballeros, porque los postres se están preparando por especialistas en confetis. Con tanto trasiego de bandejas con palabras-ruina, ya no sabemos si estamos gordos o flacos, llenos o vacíos, morenos o blancos, altos o enanos. Y como no hay paisaje ni postal ni foto ni libro ni nada donde comparar ni con lo que comparar el fenómeno estilístico, acudimos a mil diccionarios, que ya decía uno, con los ojos, siendo ciego, lo que muchos no entienden con las manos. Y decía y escribió cien mil veces que la lengua era la base de toda basamenta escritoril, además del gusto y del gustirrinín. Los de provincias, que somos cautos y leemos los periódicos con revista incorporada, solemos coger al tomo por los lomos. Buscando y rebuscando no encontramos fémina en el diccionario, en ningún diccionario, pero sí encontramos lo que paso a escribir, para analizar el asunto peliagudo de la lengua castellana con los ojos bien abiertos y despiertos. Atentos. Aviso a navegantes: quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
Hasta hace poco tiempo. Ahora sucede, con demasiada frecuencia, el fenómeno, sin paliativos, siguiente: quien a un árbol se arrima, sin calificativos populares, mejor que eche a correr echando niebla, no vaya a ser que se le venga encima la niebla y le caiga el árbol en la cabeza, si la lleva puesta...
Antes de continuar, nota: si la Real Academia Española, con todos mis respetos, ha incorporado fémina, por exceso de blandenguería, entre otras palabras o palabros, como me pasó con el uso del adjetivo calificativo álgido, con el que me despisté durante una temporada, y no nos hemos enterado en la biblioteca de casa, tengan la condescendencia y el sentido del humor suficiente para hacérnoslo saber, y corregir el error a la mayor brevedad posible. Favor que esperamos merecer y recibir con humildad y la cabeza y orejas gachas, y les agradeceríamos profundamente. Al menos, la que escribe. Vayamos al grano. Encontramos en el diccionario: fembra, (del latín femĭna) f. ant. hembra. Esta es la única palabra que se acerca algo a la actual fémina, en cuyo caso no debería llevar tilde, y lo más adecuado, siguiendo el latín, es que se dijera fembra, y de este modo volveríamos a recuperar la desaparecida f inicial, con faciendo, facendera, facer, fizo o desfizo. Sin embargo, sí encontramos másculo, (del latín mascŭlus) adj. ant. masculino. Siguiendo con lealtad al diccionario de la Real Academia, deberíamos decir: las fembras y los másculos, con tilde, pues sin ella y con errata o por despiste, alguien con mal oído o problemas de visión podría entender, más culos o con más culo. Por la misma razón que hoy, la mayoría, por mimetismo, escribe y dice fémina, que no existe, debería decir y escribir másculo, refiriéndose a los hombres. En definitiva, un mal chiste sin sentido, que suena, además, despectivo, referido a las mujeres, especialmente en la pluma y boca de algunos hombres y mujeres, el colmo de todos los colmos. Pero he ahí, amigos míos, que después del invento, a la última moda, nos encontramos con ámbito, utilizándose el vocablo, como en el caso de tema, como comodín, cuando se ignora el asunto del que se trata o se pretende tratar. Todo ello, a la orden del día, en la prensa, radio y televisión, la literatura y no sigo, sin que nadie haga nada ni diga nada ni tome medidas al respecto. Aunque el patetismo va más allá. No tiene fin. Y el humor negro. En la Corte de los Milagros faltan párrafos por escribir, contar y padecer. Definición de ámbito: ( del lat. ambĭtus, de ambĭre, rodear.) m. Contorno o perímetro de un espacio o lugar. Espacio comprendido dentro de límites determinados. Para referirse al porcentaje de mujeres que escriben poesía, un 15%, según las supuestas estadísticas, la periodista utiliza la palabra ámbito, que en el texto y el contexto, no pega ni con cola. La poesía no es un género literario aunque participe de todos los géneros, y el ensayo, sí es un género literario. Utilizar la palabra ámbito refiriéndose a las mujeres que escriben poesía en España, en ese reportaje publicado hace unas semanas por no recuerdo qué revista, es erróneo, ambiguo y ridículo. Así, el titular nos quedaría, siendo sensatos: EL PORCENTAJE DE FEMBRAS QUE SE ENCUENTRAN EN EL PERÍMETRO O ESPACIO COMPRENDIDO DENTRO DE LÍMITES DETERMINADOS DE LA POESÍA Y EL ENSAYO, REPRESENTA UN 15% EN ESPAÑA. Un titular glorioso que cambiaría por completo el estilo periodístico actual. Participen, queridos amigos, anímense, que hay premio en este juego: el premio de la risa y el de la sonrisa. Todo esto, en lo que respecta al continente. Pasando al contenido, la moraleja es sencilla: cada cual que apechugue con lo que toca, que se esfuerce, trabaje y lea mucho. Y si es inteligente, culta, educada o lo intenta, y agradece la generosidad de los que se toman las molestias, mejor que mejor. Muchos besos. Ángeles Basanta.

viernes, 6 de julio de 2007

SUCESOS EN ROBANIA

SUCESOS EN ROBANIA
A la memoria de Margaret Dumont.

En la Corte de los Milagros faltan párrafos por escribir. Existen circunstancias de difícil catalogación y traducción que tal vez el portero de la casa de sus padres pueda resolver. El portero, un parásito social de la penúltima glaciación proletaria, que cobra un sueldo de alto ejecutivo por estar sentado a la solana, con vivienda de lujo gratuita, - sin exagerar un ápice-, quizás sea el genio que alguno ande buscando todavía, un personaje similar al de milana, bonita, sin inocencia y santidad, y tenga una obra ingente escondida entre su mugre y las calderas. Junto al portero, varios desocupados que vigilan, como el filósofo del barril, sin filosofía, y un señor que mide dos metros, negro cetrino, que compraba los coches en Madrid para salir camuflado con las churris, uno de los personajes más divertidos, del Ayuntamiento de Santa Casporthia y Casthorina, es un anciano de treinta años, con mucho futuro levantando bulos y haciendo de chico de los recados, al que hay que dejar que se exprese con soltura en los papeles, pues podría ser, entre tanto parásito, peligroso como parásito. Hasta la Rosa de Jericó, acostumbrada a las planicies y desiertos, escapó volando convertida en pelusa renunciando a la nacionalidad robaniesa para instalarse en la nacionalidad agropecuaria. He aquí el quid: la conciencia sobre nuestros actos y su intencionalidad. Aunque el quid de todas las cuestiones es éste: una cosa es el gusto y la opinión, en el caso de que se tenga o llegue a tener con el tiempo, que la mayoría, nones, y otra bien diferente el juicio y pensamiento serios, evitando prejuicios, al margen del gusto y la opinión, que nones también, pues requiere un gran esfuerzo, además de una cultura sólida y otras aptitudes. La calidad no tiene que ver con el gusto particular, necesariamente. Resolver el enigma es un imposible categórico en Robania, país fronterizo con Freedonia, con el que no tiene nada que ver, en democracia y estrategia militar, siempre a la cola de todos los proverbios. Supondría la convivencia entre el criterio independiente, que nadie tiene, ejerce, ni se toma las molestias, y eso que llaman crítica, que no leen desde hace tiempo, pues la última vez que lo intentaron sintieron algo parecido a lo que siente una inglesa que sale a hacer las compras con una mosquitera o un gorro de apicultora en la cabeza.
Hay quien se engaña y dice: no veo pero voy a hacer que veo, para no asustar a la clientela, hay quien no ve nada y va con un bastón, y existen aquellos que, viendo poco y con lupa, dicen que ven más de la cuenta. Por la misma razón, algunos comentan que han vivido y presenciado fenómenos extraños, visiones inauditas, hechos fantásticos. A ellos, según cuentan, eso de la STASI les sonaba a una película, o algo así. De ser cierto, eligieron a un chiste gore como sheriff del condado, junto al club subvencionado de los chuscos, que copian que da gloria, y miran, por mirar, hacia otros lados. Ahí están, junto a un catedrático de Pilototía, con p, que debió sacar la ocurrencia pagando la mordida en esa época donde se colocó hasta el más inepto, sin pegar un sello, en cargos que pasman en los países nórdicos. Los abuelos de robanieses, incluidos los de veinte, que también roban mucho y se atreven si se dejan, se vienen caracterizando por su osadía respecto a la valoración de sus bondades y facultades, al igual que los hombretones con taras físicas y psíquicas, lo vienen analizando concienzudamente, se caracterizan por su ambición desmedida, a consta de quien sea, como sea, y con los medios corruptos oportunos al uso, desde mucho antes de las obras completas del escritor provinciano Mr. Armand Palace, que explicando los carismas y matices, lo bordaba.

En cierta ocasión, dando una conferencia un narrador con el letrero: seremos lo que parecemos, referido al gremio de creadores sin sotana, de los que dicen: buenas tardes, a todos y todas, pasó el chiste gore, con ese nervio de perdiz macho alterado, y las ganas feroces con las que les dan calabacines. Si los historiadores, psiquiatras y antropólogos investigasen las causas, situaciones y circunstancias de buena parte de la Historia, y de la Historia de la Literatura, en particular, se quedarían sin trabajo. Desde que aconsejaron a los pirados no creativos que fuesen desinhibidos por las calles, para superar sus complejos y trabajar más desahogados, ya que en ciertos países no se ha llegado al estado de excentricidad que sería deseable, como sucede en Freedonia, modelo ideal a seguir, muchos están bloqueados en la fase oral y anal del aprendizaje. Dicen los expertos que el insulto, después del piropo y la proposición de matrimonio, en varias direcciones, antes y después, es un síntoma de salud democrática, un buen augurio que sitúa a las que lo experimentan en un lugar algo más sugerente, a muchos palmos de la chusma, excluidas, y a varios palmos del cielo, desde donde las observan amorosamente, invitados y humoristas de cine favoritos. Si existen ellas: ¿cómo no van a existir los ángeles y los milagros...? Como el limbo se ha suprimido, las posibilidades de refugio cuando cae el chaparrón se limitan al chubasqueiro, a ponte a camisinha, y la guarida. Eso sí, gracias al título honorífico de Reinas de las Fiestas, a pesar de la burricie, han viajado y conocido a varios extranjeros maravillosos. Sus virtudes serán sus defectos. Hasta Patroclo murió, y las tenía abundantes.
Amados Patroclos, femeninos, masculinos y neutros: el día menos pensado, lo verán sus pertinentes, encuentran a los de la STASI opinando con los que meten susto, o en su casa, en el salón, entre sus libros, poniéndose las botas en sus cocinas, y robándoles sus cuentas bancarias. Y el Señor Voland, riéndose a carcajadas en los abismos. Al acabar el programa, que alguno llamó cultural, pues de algún modo hay que llamar a lo que no tiene nombre ni perdón, dirían los genios bellezones: “espera, machete, que voy a mandarles un mensaje, para que se enteren de lo que vale un peine...” Ver cómo se envalentona lo más ruin, la bazofia y basura de la society, les ha dado gran ilusión y entereza. Después de caer tan bajo y tocar los bajos fondos, sólo les queda construir la nueva Alemania. Perdón, quería decir Robania.
Consideran los expertos del patrimonio artístico nacional, que Robania, después de Liguria, es el segundo país del mundo mundialmente conocido, con más operaciones de cirugía estética. La cirugía cerebral y la cirugía ética se irán incorporando, pensamos con radical optimismo, gracias a unos caballeros andantes con caras de queso de Torta del Casar, exquisitos, al que nos entran ganas de dar un mordisco en los carrillos, ñam, ñam. Si así meten miedo de echar a correr y perderse por los apriscos y los riscos, preferimos no imaginar cómo serían antes del despegue. O siempre se operan los mismos, o el fenómeno no hay quien lo asimile. Divinos de la muerte, unidos, jamás serán vencidos.
Aquí tenemos, jóvenes camaradas, queridos compatriotas, le indica una guía a un miope apuntando a la vitrina de la exposición colectiva, a las alegres comadres del mañana- tras el cristal se encuentran los descendientes y herederos de aquellos personajes pintados por un señor que se apellidaba Solana-; los que hablan de igualdad y feminismo-, en la segunda vitrina, mostrando la cabeza jibarizada que cedió una india graciosa, amablemente, en la última conferencia anual sobre derechos humanos. Señoras y señores, en la última vitrina, encontramos a los que dicen conocer a fondo a una señora que se llamaba María Zambrano, y terminó sus días declarando, -su reino no era de este mundo-, que no tenía interlocutores válidos. Ahí están, sacándose los ojos con un sacacorchos. Querida Margaret Dumont, están llamando a la puerta.

LA HUELLA DEL SECRETO9

-El Camino de Santiago-

La huella del secreto


“El arte parece ser el empeño por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma perdida de existencia”. Esta reflexión de María Zambrano bien podría orientarnos en el significado profundo de lo que fue y sigue siendo La Ruta Jacobea. En su sentido primigenio el Camino tenía un significado trascendente de búsqueda y conocimiento, además de un sentido religioso. Pero después de tantos siglos, nos preguntamos: ¿ qué busca el peregrino hoy? Volviendo a María Zambrano deberíamos decir que esa seducción, intrínseca al Camino, necesaria en la vida, disfrazada bajo la máscara de estéticas, orígenes y culturas diferentes, es la búsqueda de una experiencia vital que imaginamos, intuimos diferente. El sentido trascendente del Camino, de hacer cualquier camino, del hecho de tomar una decisión, cualquier decisión, no se ha perdido, aunque a veces se manifieste de un modo que para algunos pueda resultar frívolo, porque la necesidad, el deseo, es una necesidad y un deseo colectivo, que va más allá de la experiencia individual, y ésta, la experiencia individual, consciente o no de ello, ha herededado, a través de la memoria de sus antepasados una brizna de conciencia, una inquietud, que ahora definimos de otro modo.
Tendríamos que decir, siguiendo la reflexión, que hacer el Camino es una experiencia poética, pues aseguramos que al comienzo el peregrino que abre la puerta primera, es uno, y al finalizar el viaje, el peregrino se ha transformado en otro ser que a su vez transmitirá la herencia al resto de los futuros peregrinos. Existen las modas que se imponen cada cierto tiempo, y existen ciertos modelos que se ponen de moda y sirven como ejemplo. Se filtran, en el maremagno de manipulaciones y eventos interculturales, como experiencias auténticas, y por lo tanto, reales. Hablamos de realidad subjetiva, es cierto, pero también hablamos de la realidad objetiva que educa y nos enseña a ser más civilizados: la belleza de un paisaje, el trato con las gentes de los pueblecitos que vamos encontrando a nuestro paso, su generosidad y hospitalidad. Y todo ello tiene además otro sentido que es esencial: en esta zona geográfica, León y provincia, el viajero habita un espacio de transición física y de conciencia.
Como algunos sabios ya han escrito sobre la Historia del Camino de Santiago, las iglesias y ermitas del Camino, su gastronomía y paisaje, he pensado que esta era una buena ocasión para desvelar el secreto, considerando lo que entiendo de interés para su divulgación, y que he contrastado en algunos archivos, llegando a concebir la idea de que ese secreto transmitido tiene mucho más que leyenda, y que la leyenda se funde en él. La descripción que aparece en el libro “ Narraciones y Leyendas del Camino de Santiago”, escrito en el año 1.611 por un autor anónimo, en el título II, Capítulo IV: “De lo que le aconteció al viajero antes de llegar a Foncebadón” coincide con toda exactitud con la realizada por el viajero francés, también desconocido, en su libro:“Apuntes sobre un paisaje leonés”, del que ignoramos la fecha, por su deterioro, abandonado al capricho de su suerte en el tiempo, coincidente a su vez con la descripción realizada por la persona que me transmitió el secreto en Villafranca.
Antes de transcribir del librito que tengo en mis manos el párrafo que nos interesa, debo aclarar al lector atento, para su confianza, que ciertos secretos nos son transmitidos por razones que sólo pueden llegar a comprenderse habitando los territorios de transición donde la lógica natural da paso a la particular lógica de la simpatía y el azar, y que es ella la que guía las conductas en algunas personas que hasta ahora aparecían ante nosotros con la boca sellada.
Si esta razón no es suficiente, mi consejo es que se abandone la lectura del siguiente párrafo:
“ Quedándome un corto tramo para llegar a Foncebadón, me senté en una piedra, junto a la Cruz de Ferro, a descansar mis doloridas piernas, entrándome un profundo sopor a causa del sueño y el agotamiento, cuando de pronto sentí en el hombro derecho el roce de una mano, y al volver la cabeza tuve tal escalofrío que aún tiemblo al recordarlo. Ante mí se encontraba otro peregrino, de regreso, según dijo, pero aquel peregrino que se acercó a hablarme era yo, o mejor, era otro peregrino con mi mismo rostro, cuerpo y manos: “ soy tu yo de regreso, soy tú en el mañana, y me siento feliz pues me has encontrado, antes de proseguir, anticipándote, y ello quiere decir que tu peregrinaje tiene un sentido y llegarás a buen fin”. Una paz, bondad infinita invadió mi espíritu; un estado de gracia tal que no he vuelto a sentir nunca nada parecido. Después de pronunciar el peregrino aquellas palabras se sentó a mi lado, guardando un largo silencio sólo interumpido, de forma apenas perceptible, por el canto de un minúsculo pajarillo blanco. Desapareció, para siempre, el peregrino, y no volví a verle, hasta hoy, día en el que leerás este breve relato”. Ángeles Basanta. Ayuntamiento de León.

PAISAJES DE LA MEMORIA

PAISAJES DE LA MEMORIA

Música: Cuadros para una exposición.


Existen paisajes que, pasado el tiempo, continúan, únicos, manteniendo en nuestra retina su impresión, adormecidos en su sueño atemporal o mimados por la mirada primera del tiempo en que los descubrimos. Son los paisajes de la memoria, rincones escondidos a los que regresamos, una y otra vez, salpicados de luz; la luz primera, el descubrimiento primero, la imagen imperecedera.
Los paisajes pueden cambiar pero siempre son los mismos, los que no somos los mismos somos los viajeros, que vagamos por los caminos y las estrechas carreteras que aprendimos a querer en nuestra infancia y adolescencia, transitando los pueblecitos de la provincia leonesa, aún sin descubrir. Y existe un imaginario colectivo, inventado y reinventado por el viajero de todo tiempo y lugar, desde hace siglos hasta nuestros días, que nos habla de una zona de transición, física y de conciencia, similar a esos espacios marginales donde la imaginación se ensancha y esponja salpicada de minúsculas florecillas o mirando hacia un cielo muy azul, nítido, transparente casi, en el que se unen las nubecillas con el humo de las chimeneas de las casas en invierno. Son los paisajes de la memoria, rincones recónditos a los que regresamos, a los que debemos volver, siempre con la mirada primera, la impresión primera, que perdurará, dejando su huella, en nuestras biografías.
En este lugar de León donde todo es posible, y bien lo sabe el viajero que ha llegado hasta aquí, la magia y la realidad se mezclan en una dimensión única conformando espacios pictóricos de extraña belleza, murales de exóticas simetrías, inmensos tapices recuperados por la mirada de la memoria primera de un fauno, de un peregrino, un eremita fervoroso.
Así, en esta pintura anónima, los tiempos se cruzan, se mezclan, sorprendiéndonos: en un primer plano, santos devotos, figuras minúsculas de formas sinuosas, mitológicas, hombres iluminados, animales salvajes, seres endemoniados, reales e imaginarios, y, casi imperceptibles, destellos de luz que salpican una obra sugerente que da paso a una época, y con ella a la Historia, la leyenda y la magia, llevando, al observador atento, a preguntarse cuáles fueron los orígenes, los motivos, las razones de esa visión fabulosa y realísima. Porque esta obra de aquel eremita genial, del que aún hoy los habitantes más ancianos del Valle Do Seo comentan prodigios, es un cuadro y no es un cuadro; se trata de un documento de época que nos habla de los comienzos de un pueblo, de sus primeros habitantes, de cómo llegaron hasta estos parajes, sus creencias, sueños, sus esfuerzos de supervivencia y su lucha con la naturaleza indomable.
Y si en un primer plano encontramos la cabaña de madera, a los santos rezando, los seres mitológicos y los pequeños animales salvajes, en un segundo plano vemos un asentamiento, pequeñas aldeas dispersas entre gargantas estrechas y valles verdísimos, y pastores miniatura cazando ciervos y jabalíes, en zonas boscosas.
A lo lejos, las montañas conforman un conjunto paisajístico de gran belleza, y el río Do Seo con el rumor de sus aguas, baja despacio hasta llegar a la línea difuminada de un horizonte sin fin, pues detrás de esa línea hay más vida, y lo que existe cruzando la línea divisoria, lo soñamos. Son espacios inexplorados que crea y recrea el eremita, desde un lugar sin tiempo, atizando los rescoldos de la memoria de los hombres venideros para reavivar la llama de un pasado, guiñándonos el ojo en la distancia.
La búsqueda de la soledad llevó a estos raros hombres a lo largo de la Edad Media a recorrer con una voluntad férrea todos los caminos de la geografía peninsular protagonizando un movimiento de protesta que resulta difícil comprender para la mentalidad actual, dada la dureza y austeridad, la renuncia en la que conformaron sus vidas, sus sacrificios. Sin embargo, ese aislamiento, el estudio y la contemplación, hizo de algunos de aquellos hombres y mujeres sabios y visionarios, unos adelantados a su tiempo y al nuestro, tal vez, pues esa renuncia no era otra cosa que la manifestación de la búsqueda de una libertad en espacios vírgenes, aún no explotados por la mano voraz del hombre, huyendo de la raposería y soberbia del poder, al que se enfrentaron. Algunos de aquellos eremitas se convertirían en monjes, creando pequeñas comunidades monacales, tal y como narran las crónicas de la época.
El eremita, al igual que el resto de sus compañeros de aventura, fue muy pobre y renunció a poseer toda clase de riquezas; renunció al oro, tan deseado por sus buscadores, aunque sí los conoció, y a toda clase de aventureros y rapiñadores, que habían llegado hasta esta región del noroeste peninsular atraídos por las maravillas que se contaban de ella, la caza mayor o el ideal de una vida próspera que no habían encontrado en otras partes lejanas, apartados de la enfermedad y la peste que asolaba gran parte de Occidente. En aquel ambiente sano y limpio, contaban los viajeros, los niños crecían robustos, y las gentes tenían una vida feliz. Dispersos por toda Europa: Italia, Francia e Inglaterra, los expertos nos hablan del eremita, y éste, de una época. En el caso que nos ocupa se trata de un superviviente. Aunque algunos aseguran que todavía hoy existen esta clase de personas refugiadas, escondidas en las cuevas de las montañas del Bierzo, que bajan de tarde en tarde hasta las poblaciones cercanas, para contar historias prodigiosas a sus habitantes, en todos los molinos desperdigados por la zona, y, especialmente, cerca del Molino del Agüita.
Respetando su individualidad y su deseo de seguir viviendo como lo han hecho siempre, adaptados a una realidad a un tiempo propia y ajena, parados en un reloj antiguo sin agujas que nadie se ha encargado de reparar jamás, los lugareños no dudan en protegerlos con sumo celo si el viajero desea conocer e indagar abandonando los territorios de la fábula. Sucede así, que todo el que llega a estos parajes imaginarios lleva, de forma inequívoca, el sello de la solidaridad, heredada o aprendida e interiorizada, a través de sus predecesores, que les han inculcado el respeto y el amor por el saber, y la curiosidad necesaria para continuar sus investigaciones sobre el terreno, con rigor y humildad. Algunos habitantes de San Fiz Do Seo, los que quedan, aseguran que el autor de esta obra vive, y que lo han visto alguna vez, pintando, al llegar la primavera, junto a la orilla del río.
Si el artista vive, y el cuadro anónimo data de la Edad Media, según han asegurado expertos conservadores de pintura antigua: ¿dónde, - nos preguntamos-, comienza la ficción y dónde acaba la realidad....? Sólo con la mirada niña e ingenua del pintor eremita se pudieron trazar los rasgos de un paisaje fabuloso, ubicado en el Valle Do Seo, pasando Villafranca del Bierzo, entre caminos intrincados y estrechas carreteras que conducen a Barjas, aún hoy desconocidos para muchos, haciéndonos llegar su historia, del modo que sigue a continuación, pues la pintura acompaña al manuscrito:
“ Cuando leas este manuscrito, no estaré en tu mundo, aunque vivo y existo. Mi vida estará en otra vida, mi paz será otra paz. Verdad es que los hombres necesitan creer de los muertos para hablar de la Historia de sus muertos y de los vivos; y verdad también que la Historia de los vivos y los muertos se confunde, para alguien como yo, que ha vivido y visto tanto a lo largo de estos siglos. Si te cuento mi encuentro con uno de los muertos, creerás que narro una historia fantástica, pues la muerte llama y asusta, pero debes saber que los muertos habitan todo espacio, tiempo y lugar, y aparecen o desaparecen, según capricho del tiempo, en una cadena interminable que acabará cuando llegue el Gran Día. Lo encontré al llegar a la cueva que lleva su nombre, cerca de Santiago de Peñalba, en una noche tan fría que hasta los lobos hambrientos quedaron mudos y ciegos ocultándose en sus madrigueras. El cielo y las estrellas auguraban algo sobrenatural, maravilloso o terrible, en mi vida y en mi muerte. Tras largas horas de camino, extenuado, vi a lo lejos la llama de una pequeña hoguera. Salía de la cueva, y supe que aquel fuego me llamaba en su búsqueda. Continué el camino, temeroso y perplejo, sin saber lo que encontraría allí, y al llegar a la cueva, la hoguera, iluminando un círculo de tierra húmeda en medio de la noche, me invitó a descansar. Entré en la cueva, no había nadie, no había nada. Un silencio absoluto, tan sólo roto por los chasquidos de los leños, me dejó absorto en mis pensamientos. Quedándome adormecido, al cabo, volví a mirar, descubriendo junto a las llamas la pintura que me acompaña. Y con ella, pues doy fe de que lo que hay pintado existe, existió, es cierto, la memoria de los hombres que creímos en una vida mejor más allá de los confines de la tierra. El camino, que empezó siendo un calvario, lo subía y bajaba cada tarde, y entonces, cuando llegué, atravesando El Valle del Silencio, no había nadie que habitase estos inmensos parajes ”. Ángeles Basanta. Diario de León. 20 de febrero de 2005.

miércoles, 27 de junio de 2007

LA BESTIA

LA B E S T I A

Una vez reconocida, auscultada y analizada minuciosamente la bestia que reposa sobre la camilla del laboratorio, la especialista tiene dos opciones: decidirse a hablar sobre la bestia, sacar a la luz pública el descubrimiento del misterioso animal, con todo lujo de detalles, como viene siendo la exigencia, presentar el estudio al resto de sus compañeros investigadores, o esconder a la bestia, protegerla, cuidarla, dejarla tal y como está, a salvo en su existencia fabulosa, pues su estado después de las debidas atenciones es óptimo, y el proceso de involución, tras dar a conocer el descubrimiento, podría ser irreversible si no actúa con suma cautela. Una presencia delicada que ha sobrevivido gracias al mutismo, pues no dice una palabra, aunque emite extraños sonidos del todo incomprensibles al comienzo, con un código secreto que sólo la especialista-investigadora ha podido descifrar, aunque no sabe con certeza en qué momento se originó ese mutismo, ese silencio brutal, pues la bestia está capacitada para emitir sonidos, sus cuerdas vocales se encuentran en perfecto estado, y capacitada, por tanto, para la emisión de un lenguaje, por muy incomprensible, ininteligible, que pueda resultar a la mayoría de los humanos. No, piensa la especialista, no hablar, no decir nada será lo mejor, una vez hechos los análisis restantes, pues buscar adeptos aventajados, además, en esa particular línea de investigación, como ha venido sucediendo, no parece práctico. Porque recuerda... Y al recordar vuelve a pensar que no existen los especialistas aventajados, que eso, al menos, pretendieron hacerle creer, que siempre han sido una invención, y que si existen, de existir, será siempre en otra parte, otro lugar, y que ese lugar queda lejos, y que, de existir, como ella, siempre están investigando, contrastando, al otro lado.
Así que, piensa con prudencia, lo idóneo será que los resultados de la investigación no sean publicados y presentados hasta que no se envíen a los laboratorios extranjeros, si es que se decide a enviarlos, puesto que ellos evaluarán con objetividad el trabajo y su estudio exhaustivo, aunque tiene dudas al respecto, desde los orígenes de su descubrimiento, en aquella gélida mañana del 12 de enero de 2000, hasta la fecha actual, 13 de mayo de 2003, sabiendo con seguridad que a partir de este momento es improbable que nazca un animal de similares características, por imposibilidad científica. Como a la investigadora no le interesa acudir a los laboratorios aledaños ni a los del polígono industrial, ha decidido que el asunto de la bestia que tiene sobre la mesa del laboratorio no saldrá a la luz pública, aunque la presencia esté mirándole con sus inmensos ojos desde otros mundos ignotos, solicitando una respuesta a su existencia, plagada de interrogantes, increíble pero real, tal real que podría dejar la marca de una uña sobre esta hoja, besar esta hoja, tan cierta, que podría manchar esta hoja y el resto de las hojas con una sola lágrima de bestia, una lágrima de risa o una lágrima de tristeza.


Y esa mirada, sí, esa mirada extraña y profunda que solo se asemeja algo a la mirada humana en lo que ésta tiene de mamífera. Esa mirada que trasciende cualquier tipo de mirada analizada en otros animales que, sin tener nada en común con la hermosa bestia, poseían, sin duda, el común talento del mutismo. Pero es que, además, la presencia, para sobrevivir, algo que constató la especialista durante los primeros meses de su estudio, se hacía la idiota, y esa actitud, interiorizada, que podía haber causado su ruina y su muerte convirtiéndola en una hermosa bestia idiota, había cambiado paulatinamente, pues al principio, dada su desconfianza hacia la investigadora, el animal hacía cosas inauditas, como andar a cuatro patas, algo absolutamente inusual en una presencia monstruosa de estas características, por lo demás, indescriptibles, y hacía que no entendía ni sabía entender nada, y jugaba a ser otro animal que no era ella, como había hecho, con toda probabilidad, en innumerables ocasiones, pensaba la investigadora, pues la bestia necesitaba saber, sí, la bestia también necesitaba saber hasta dónde podía llegar su interlocutora, si merecería o no la pena dejarse analizar, auscultar, confiarse a la otra, o si tendría que volver a escapar como un animal escurridizo, aquel que fue encontrado en la fría mañana del día 10 de enero de 2000, en aquellas ruinas, entre los escombros de la demolición que siempre antecede a la que será la última demolición, en esa franja de tiempo siempre imaginario, en ese lapso en el que todo se paraliza y nada existe excepto la presencia y su descubridora: la luz única del animal prodigio, casi mitológico, y la luz irrepetible del animal perplejo.
Ahora la especialista le pregunta a la bestia sus dudas sobre la bestialidad en un monólogo sin respuestas. La bestia está dormida y la mente de la investigadora no reposa un instante desde que siente esa emoción desconocida. Si cede a la explicación científica, a la curiosidad de los otros, reflexiona, deberá recurrir a la metodología habitual, y será expuesta a preguntas de todo tipo. Tendrá que explicar ante los miembros del Comité Científico cómo es la maravillosa presencia, cuándo la descubrió, en qué circunstancias, el lugar, y de qué manera desplazó ella sola el inmenso volumen hasta el laboratorio. Después tendrá que mostrarles a la bestia, presentársela, actuar como si la bestia no supiera lo que existe en la mente de cada uno de los miembros del Comité, presentarla con total y absoluta naturalidad, si es que resisten la prueba sin que les entre el sonrojo, si es que en verdad son valientes, como ella, para comprender, vivir y aceptar la realidad de la bestia, si es que pueden mirar a los ojos inmensos del animal prodigio sin sentir vértigo, aniquilarse o sin sentirse tan pequeños, insignificantes como pulgas, presentar al animal, que entonces hablará, por cierto, porque ya habla :

- Buenos días, señores del Comité. Yo soy la bestia. Estoy encantada de estar aquí y encantada de conocerles, pues llevo mucho tiempo esperando este momento. Y esperemos que no se pasmen...




Porque entonces la bestia habrá aprendido a pronunciar estas palabras en el lenguaje formal de los científicos, y entonces el animal humorístico sabrá defender a la investigadora, y sabrá defender su causa, el derecho que la asiste, la trascendencia de su descubrimiento y de esa experiencia única, la trascendencia de haberse salvado, de estar a salvo, en su absoluta bestialidad:
- Buenos días, señores del Comité. Espero no importunarles con mi bestialidad. Como soy mayor de edad entiendo que no debe recaer toda la responsabilidad de mi existencia bestial sobre el ser que siempre me acompaña.
Pensar en los trámites obligados, desde el inicio hasta el fin, si es que existe realmente un principio, si es que en verdad existe un fin, pensar en las preguntas, las respuestas, en cuáles pueden ser los resultados, a pesar del humor de nuestra presencia, de que sabrá defenderse sola, de que para entonces su lenguaje estará adaptado al lenguaje formal del gremio... Y conocer, sí, porque las conoce, conocer las largas esperas de los otros, sus esperas, en las inmensas salas burocráticas, desde el inicio hasta el fin, si es que en verdad podemos hablar de un principio, si es que existe en verdad un final en los trámites de los trámites -, pensar en los requerimientos de los unos y los otros, en las aburridas, tediosas, largas charlas, conferencias, donde la bestia aparece ante un auditorio, educada y sonriente, pues la bestia tiene la capacidad de sonreír y de reír, y cuando lo hace, el universo todo ríe presentando su existencia... Pensar en la presencia bestial saludando al auditorio...Pensar, pensar...Desde el principio hasta el fin, si es que existe en verdad un principio, si es que en realidad existe un fin, si es que en verdad sucede que alguna vez terminan los trámites de los trámites, en este y en todos los casos....
Todo, todo le provoca tal pereza, le produce tal sopor, que se acuesta a dormir, profundamente, al lado de la bestia, que hace tiempo sucumbió al sueño, como es lógico en una bestia, y sucumbió también a la intriga humorística, al lenguaje, y al aburrimiento de su presentación y representación en escena, y ahora está durmiendo, plácidamente, como si acabara de nacer, otra vez, antes de continuar la dramaturgia, si es que queda algo después del sueño profundo, si es que le quedan ganas después de la siesta, y no opta, por ejemplo, por describir el resto del decorado retórico, que imaginamos pintado en blanco, no sabemos por qué, cómo es el habitáculo, que imaginamos cuadrado, no sabemos por qué, con una ventana pequeña en lo alto de la pared de la izquierda, y si es que no opta por hablar de la camilla donde se encuentra, que imaginamos blanca también, no sabemos por qué, o hablar del amor infinito que sienten ambos animales, que no podemos imaginar de modo alguno, pues se trata de un amor que se asemeja algo, solo algo al amor humano conocido, en lo que éste tiene de mamífero...




Y cuándo, cómo, se preguntará el público asistente y el resto de los especialistas en su curiosidad morbosa, de qué modo, en qué circunstancias, y cómo es posible que suceda....Esa presencia monstruosa que solo pueden llegar a concebir algunos seres en la belleza absoluta de Ícaro cayendo en picado sobre Icario, pues los humanos siempre se han asustado de la belleza, se han horrorizado ante ella. Sienten pánico. Y la bestia es bella y la belleza es bestial, hiriente, casi mitológica:
¿ Cómo va a exponer su descubrimiento ante la Comunidad Científica...? ¿Cuáles serían las supuestas, hipotéticas compensaciones? ¿ Qué ser que no haya perdido su conciencia sobre lo que representa la exquisita bestialidad, podrá concebir, aunque solo sea un instante, un instante, nada más, la presencia absoluta de la bestia...? ¿ En qué momento de la Historia un descubrimiento de estas características, que no se pueden especificar, incluso viendo a la bestia, estando en su compañía, ha sido comprendido por el gremio....? Y, lo que es más importante: ¿ Cuándo ha tenido credibilidad, si es que han tenido el suficiente coraje para enfrentarse al hecho de la existencia real de la belleza absoluta, del amor absoluto....?
¿ Cuándo ha aparecido en escena la bestia sin tener que exponerse al linchamiento y mezquindad de la mirada colectiva del gremio...?
Ahora la presencia se despierta y vuelve a mirarla fijamente, y en esa preciosa mirada ancestral de monstruo terriblemente bello, en esa mirada ensoñadora, encuentra la especialista el mundo de su infancia, aquel mundo que había perdido después de años de estudios inútiles, académicos hasta el espanto. Ahora la presencia se despierta y vuelve a mirarla fijamente. Ella, a su vez, se despierta, bosteza, la mira y siente cómo se despide, para volver más tarde, porque volverá, sin duda, mientras la investigadora baja lentamente de la mesa del laboratorio.

TRANSFORMACIONES GENÉTICAS

Transformaciones genéticas


“¿Qué harías si te prohibieran cortar el césped...?
Vería crecer la hierba.” ( Fahrenheit 451)
Música de Clint Mansell: π
Mi habitación es muy amplia y luminosa. La cama anatómica, junto a la ventana, orientada hacia el norte, una mesa pequeña en el centro, una silla giratoria, también anatómica, y un armario. A las seis de la mañana se conecta automáticamente el panel de control energético del edificio inteligente donde vivo y nos abastece hasta las nueve de la noche. Desde hace dos meses trabajo en el Centro Superior de Investigación Científica que se encuentra en la Zona Este de la ciudad. Siempre cojo el metro para ir al trabajo. Desde la salida de la boca del metro hasta la entrada del edificio de seis plantas hay unos doscientos metros. Ahí está, mi primer trabajo, la explanada, las cabinas con los vigilantes y mi tarjeta de identificación. Una vez pasados los controles de seguridad, subo a la segunda planta en el elevador metálico. He llegado pronto. Conecto el computador y reviso mis mensajes. Tengo uno de mi profesora polaca, Agnieska Mrozek, con varios archivos adjuntos:
- Dudo que volvamos a vernos. Te dejo estos archivos con mis anotaciones. No hay peligro. He utilizado nuestro código. Espero que no te descubran. Léelas, guárdalas y déjaselas a quien consideres oportuno. ¡Rápido...! No puedo más. Lo dejo en tus manos.
- Estoy aturdida. No entiendo. La han expulsado. Pero...¿ Por qué.....?
Antes de abandonar el Centro de Investigación, guardé algunas de las notas e impresiones sobre el proceso al que estaba asistiendo. La profesora Agnieska Mrozek me ayudó en mis comienzos. Tardó poco en ser expulsada por el Consejo. El derecho a ser informado de la acusación formulada es esencial para que el acusado pueda preparar su defensa y se concreta en conocer los hechos que se le imputan y la calificación jurídica de los mismos, y en el caso de no entender la lengua oficial correspondiente, el imputado tiene derecho a la efectividad de ese derecho, por medio de un intérprete que proporciona el Juzgado. Jamás se supo cuál era la acusación ni hubo intérprete. Nadie me informó ni volvimos a saber nada de mi profesora polaca. Posteriormente, contrasté algunas de mis observaciones con varios neurólogos, médicos y genetistas, que fueron confirmando su teoría. Como mi contrato en prácticas en el Centro de Investigación Científica finalizará pronto, transcribo algunas de sus anotaciones guardadas, sabiendo como sé que alguno de mis sucesores, de existir, podrán encontrarlas.
2 de julio de 2006.
Transformaciones Genéticas.
Es lógico que el cerebro humano no desarrolle toda su actividad. El gen de la supervivencia anuncia que, de ser así, nunca se haría de forma sincronizada, y a la especie no le interesa. La especie no sabe que no le interesa conscientemente. Lo sabe su memoria genética. Los seres que han salido del esquema desarrollando algo más su potencialidad, son hijos de un desliz, de un azar o de un error. No estaban previstos. Y al no estar previstos, el sistema no prevé su existencia. La línea genética del error, de lo no previsto, puede darse en la misma familia genética, heredando, quién sabe, caracteres de tres o cuatro generaciones anteriores que cometieron, a su vez, sus deslices. Digamos que existen genes conservadores y genes aventureros, que van por libre en la carrera genética. Esta es la única explicación, pues la memoria genética no estaba programada para otras transformaciones ni descubrimientos. Sin embargo, el azar, que actúa en todas direcciones sorprendiendo a la lógica más aplastante, ofrece la posibilidad de que se den conjunciones, uniones genéticas anárquicas, que, paulatinamente, de forma progresiva, produzcan pequeñas mutaciones que no se harán perceptibles hasta pasado mucho tiempo. Cada gen es similar a un minúsculo microchip que guarda la memoria de un computador avanzado. De los genes más conservadores y primitivos nacieron las familias sólidas y la tendencia a la raigambre. Los genes más experimentales, en cada generación, pueden producir efectos depurativos. Como el jardinero que limpia las malas hierbas del jardín, estos genes airean interiores, expurgan viejas rencillas en las tribus genéticas y hacen la función de mediadores entre los pancistas y los racionales. En ese amasijo de puntitos infinitesimales que se mueven como pulgas por el corredor de la vida, algunos científicos arriesgados se lo pasan pipa. Aún así, la constatación de que el cerebro humano se mantiene atrofiado en la mayor parte de su territorio grisáceo, no deja de inquietar a una facción investigadora. ¿ Cuál es la causa de esa atrofia....? Unos dicen, con reservas, que la batalla está ganada por los genes más conservadores, y que sólo un cambio drástico, provocado por una catástrofe similar a la erupción de un volcán de dimensiones infinitas daría lugar a cambios radicales en la especie. Nos referimos al fenómeno que no contempla la manipulación genética por parte de los humanos. Otros, en cambio, aseguran que la aventura comienza aquí, que existen síntomas de ese cambio, y tampoco contemplan la manipulación, en absoluto, pues creen que no es necesaria para que se produzca. No porque vayan a aparecer monstruos de cuatro cabezas o seres clónicos que sirvan como esclavos a los estados-isla, una de las posibles ficciones- realidad que han dado más terror. La forma infantilizada del terror. No es eso. Piensan en el final de la especie tal y como la hemos conocido. Pues no hay mayor terror que ser de otra especie con la misma cara y el mismo cuerpo.

¿Es posible que sea así....?
Esta es la ficción de una aventura.

3 de julio de 2006.
Los genes y el cerebro.
Si no existiera la conexión, la ficción no existiría.

10 de julio de 2006.
La experiencia programada.
Pienso en mi experiencia. Traspasado el umbral programado, se va ajustando a otras experiencias-miniatura que sigo experimentando como propias, hasta que llegue el día de su total extinción, por inutilidad. Estas experiencias-miniatura son la copia de la copia de otras experiencias vividas por nuestros antepasados. A medida que la experiencia se repite su valor va disminuyendo y, con él, mi sensibilidad ante la aparición de otra experiencia semejante. Al ser miméticos, las secuencias no son simultáneas, pues hay una franja de tiempo que separa al imitador y al que es imitado, pero tarde o temprano llegarán, como experiencia real o experiencia copiada. Miles de ejemplos del hacer cotidiano iluminan esta definición, desde las formas que adopta mi tiempo de ocio y mi pensamiento, a las de la esclavitud en mi trabajo, y lo que hoy se llama creación. Algunos de los miembros de las generaciones intermedias venimos cargando con el fardo de la conciencia real y el de la no-conciencia de aquellos que, no perteneciendo, todavía, a la especie que se sucederá en un futuro no lejano, nacen adaptados a las manifestaciones de la experiencia programada. El hecho de la existencia de esa conciencia provoca ya el cambio hacia la nueva especie. Somos los híbridos, héroes del mestizaje que no fuimos absorbidos o exterminados por nuestros predecesores y progenitores: los hijos y nietos del desliz.



13 de julio de 2006.
“El agua se aprende de la sed”. Emily Dickinson.
“No hay sed. ¿ Dónde está el agua? ” Palabras sin contenido.
Al igual que una misma palabra no tiene el mismo significado para una persona u otra dependiendo de su ambiente, cultura, educación y biografía, voy observando cómo paulatinamente las palabras se han ido vaciando de su contenido originario o desapareciendo al desaparecer su referente. Se salvan las que hacen mención a los instintos: sed, hambre, sueño, sexo. O al nacimiento y la muerte. Nacer y morir, en todas las lenguas del mundo, significa lo mismo. Tras miles de repeticiones y mutilaciones, muchas palabras han terminado por no significar nada. Multitud de seres habitamos el mundo desconociendo que esas palabras significaron algo para nuestros ancestros. Lenguaje es pensamiento. Cuanto más rico es el lenguaje más rico es el pensamiento. De lo que se deduce que el grado de reflexión y pensamiento ha disminuido tanto que todavía se desconocen las consecuencias en los estados-isla. ¿ No se necesita o no sabemos que se necesita...? Si más del noventa por ciento de la especie dedica todo nuestro tiempo a la subsistencia, que nunca ha sido más difícil, se desconoce lo que pasará en un futuro. Por otro lado, jamás se ha abusado tanto y tan mal de palabras que significan otra cosa adaptadas a los usos y negocios de los nuevos traficantes de humanos: talento, creatividad, cultura. Y con ellas, la aparición de técnicos y gestores especializados en tareas sin parangón posible en la Historia.
14 de julio de 2006.
Juegos de simulación. Los Sim. ¿ Soy un Sim....?
Sabemos que los juegos de ordenador requieren varios ingredientes para resultar atractivos: buenas dosis de acción, un poco de sangre, y la violencia necesaria para que el juego sea divertido. La violencia es imprescindible para crecer, pero que ningún personaje hable en el juego, resulta, al menos, curioso. Por no hablar de ese lenguaje parco y estúpido de los chat o los juegos de internet. Hemos sustituido la experiencia real por la experiencia virtual, que ha suplantado a la primera en unas décadas. Miles de individuos pasan horas conectados a sus ordenadores, sin ninguna comunicación con el resto, controlados por otros que, a su vez, están programados.



15 de julio de 2006.
Exploración a través de los sentidos.
Eran cinco: gusto, olfato, tacto, vista y oído. Los sabores han cambiado tanto que se necesitan auténticos gourmets que estimulen nuestro paladar. Con el resto de los sentidos sucede lo mismo: no olemos ni vemos ni escuchamos los olores, colores y sonidos de nuestros antepasados. No los entendemos. Por lo tanto, no existen. No se explora a través de los sentidos. El miedo cada vez es mayor. La curiosidad ha desaparecido. De no ser así, no se necesitarían horas extras pagadas de masajes o terapias. La parte humana que queda en nosotros se rechaza a sí misma. Hasta hace poco tiempo algunos sabios orientales seguían conservando los secretos de sus esencias, siendo expertos en olores, sonidos ancestrales y sabores, pero dado el contagio y la contaminación, han ido desapareciendo. El único sentido desarrollado es el de la vista, aunque no percibimos los matices de color. La falta de percepción es similar en un sano y un enfermo. De hecho, los conceptos de salud y enfermedad están desapareciendo. El miedo ha reducido nuestras posibilidades a otra edad mental, que nadie osa situar todavía, sin ninguna capacidad de empatía.
17 de julio de 2006.
Pérdida de imaginación, capacidad de observación y pensamiento lógico.
La imaginación, capacidad de observación y pensamiento lógico se encuentra solamente en esa etapa que va del nacimiento hasta los siete años. A partir de ahí, al sistema, en su conjunto, no le interesa. La progresiva castración de ciertas capacidades nos convierte en seres que llegamos a la edad adulta en un estado de embrutecimiento absoluto, aptos para ser esclavos útiles, sin capacidad de respuesta ni capacidad crítica. Jamás se ha hecho más necesario el disimulo y la ocultación. Esta característica es sustancial en el análisis del fenómeno del cambio, pues tanto la Sociología como la Psicología y, en parte, la Psiquiatría, sólo pueden explicar una parte del fenómeno real en su estado inicial, correspondiente al pleistoceno, en lo que respecta a las transformaciones genéticas.



Lo que en principio puede ser un estudio del comportamiento de un individuo respecto al grupo puede acabar convirtiéndose en una verdadera transformación genética, y, pasado el tiempo, en una auténtica metamorfosis biológica. Hasta hace relativamente poco la gente se esforzaba en tener una seña de identidad, pues el sistema necesitaba individuos que les contase qué era lo que le pasaba. Lo decían, lo escribían o lo narraban. En la actualidad, casi nadie se adentra en esos jardines porque la sociedad no parece sentir esa necesidad. La inteligencia teórica no ha sido sustituida por una inteligencia práctica. Ha sido sustituida por internet, rudimento tecnológico adaptado a las necesidades de los individuos sin conciencia. La sociedad no necesita a nadie que le cuente lo que le está pasando. El gen que guarda la memoria de estas facultades, al no utilizarse, se atrofia y muere. En la lucha por la vida no llegan todos los espermatozoides al óvulo. El gen que guarda esta memoria y muere, no se reproduce ni se hereda.

18 de julio de 2006.
Promiscuidad de la indiferencia.
No existe vicio con mayor reputación que el de la indiferencia. Para llegar a ser un indiferente se necesita una mutación genética real. Ningún científico nos ha desvelado el secreto. Pero terminará haciéndolo, sabiendo que le queda poco tiempo.
¿Quién tiene cargos de conciencia, hoy....?

18 de julio de 2006.
Analfabetismo
No existe una conciencia real sobre el analfabetismo. Existió, hace décadas, pero ya no quedan seres representativos de esa conciencia.



20 de julio de 2006.
Visita a los campos de exterminio de Polonia.
Montones de mechones de pelo, de lentes, montones de fotografías y prótesis. Una mujer se pinta los labios y se peina. No estuve allí. Me lo contaron.
23 de julio de 2006.
Casos prácticos. Celdas Alfa, Beta y Gama.
Macho y hembra adultos. Ejemplares nº XX. Edad: 50-60 años. Individuos dóciles y sumisos adaptados a las exigencias del estado-isla. Breve fase de angustia existencial que ha dejado secuelas en ambos hemisferios del cerebro. Forman parte de los últimos individuos de la especie en estado de degradación. Presencia de muelas del juicio. Operaciones frecuentes: apendicitis y próstata. Elevado porcentaje de adictos al tabaco, el alcohol y las drogas. Han sido productivos. Lenguaje: registro de las palabras “libertad”, “igualdad”, “fraternidad”, y de la expresión “me importa una higa”, desaparecidas a mediados del siglo XX. Significado desconocido.
Macho y hembra adultos. Ejemplares nº XXI. Edad: 30-40 años. Individuos adaptados a las exigencias del estado-isla. Alto grado de especialización. Períodos de angustia y acoso laboral que han dejado secuelas en ambos hemisferios del cerebro. Productivos. Forman parte de los híbridos. Operaciones frecuentes: laparoscopia de quiste endometrioso. Desaparición paulatina de muelas del juicio. Elevado porcentaje de adictos a las drogas. Lenguaje: registro de las expresiones: “ la realidad supera a la ficción” y “atufa a perruño”, desparecidas a finales de los años noventa del siglo XX. Significado desconocido.
Macho y hembra adolescentes. nº XXII. Edad- 15-18 años. Individuos dóciles totalmente adaptados a los estados-isla. Pérdida de capacidad lógica, de abstracción y concentración. Períodos de aburrimiento que han dejado secuelas en ambos hemisferios del cerebro. Productivos. Necesidad de estímulos constantes para la realización de tareas básicas. Operaciones: vegetaciones y anginas. Desaparición total de muelas del juicio. Elevado porcentaje de alérgicos y adictos a las drogas sintéticas. Lenguaje: Estructuras elementales. Registro de las expresiones: “pienso de que es superfuerte” y “es como muy auténtico”, desaparecidas a finales de 2000. Significado desconocido.

Dejo estas anotaciones para los futuros contratados.
Me invitan a regresar a mi apartamento, para trabajar más tranquila, según dicen, en horario de ocho a tres, donde varios pares de ojos analizarán la elección de mis apareamientos para posibles compatibilidades genéticas, lo que hago, lo que como y cuándo duermo.
- Acerque más el objetivo.
- ¿ Qué está haciendo la cretina....?
- Observa por la ventana cómo un anciano poda las plantas del jardín. Ahora se rasca la cabeza, bebe un gran vaso de agua y se sienta en la silla anatómica a leer un libro.
- ¿ Pero qué dice...? ¿ Cómo...? Si no hay ancianos y no hay césped. ¿Bebiendo agua....? ¿ Leyendo qué....? Quite, por favor, quite.... Déjeme a mí....

Ángeles Basanta

SOBRE ÉTICA Y MORAL

Ética y Moral:
¿Ley del embudo o pirámide invertida?




La razón de este artículo viene motivada por mi inquietud y perplejidad vivida, sentida y observada como producto educativo español que soy de los últimos años de B.U.P, C.O.U y Universidad, Cursos de Doctorado y Trabajo de Investigación, dos Master Superiores en empresas e instituciones de élite, según tenemos entendido y nos aconsejaron unos señores, parafraseando a un novelista decimonónico y provinciano que se llamaba Armando Palacio Valdés, y alguna, poca, experiencia docente, pues todas sus dudas quedarán intactas si no se toman las debidas molestias. De ello pueden estar seguros. Por este motivo, decía, y por el hecho de que la distinción entre Ética y Moral y su comprensión nos hará entender mejor las raíces de la cultura que conforma la sociedad actual, los estados democráticos, los derechos y deberes de los ciudadanos, la estructura de nuestras ciudades y la relación con el resto de ciudadanos e instituciones, escribo este arriesgado artículo, sin las pretensiones del especialista, desde el punto de vista profano de una ciudadana asombrada.
Iré adentrándome en uno de los problemas más serios de las sociedades actuales volviendo a los orígenes, que es por donde conviene empezar a construir el edificio, a ese estado originario, primigenio, en el que la palabra tenía un significado. Pues hubo un tiempo en que la palabra tenía significado, pero una vez pervertida, violada y asesinada, hasta ser despojada de su carcasa, la palabra dejó de existir, aunque su sonido continuó viajando en el tiempo de los tiempos, amputado, educando, según contaban los ancianos de la tribu, nuevas generaciones de ciudadanos, pues antes de la palabra fue la música, no el verbo. En el aire del tiempo quedó una parte de la música, sin su partitura original, balanceándose entre hojarascas, barros y ventiscas. Se escucharon entonces, lejanas, las notas de una tarantela, después, apenas perceptible, unos extraños ruidos interrumpidos, y más tarde, el soniquete. Llegada la edad del soniquete, donde nos encontramos ahora, con la desaparición de la palabra desapareció el pensamiento y el método, y se amputó una parte del cuerpo, pues lenguaje y pensamiento van estrechamente unidos, como uña y carne.
Aunque quedarían otras zonas amputadas, desde luego, y el resto de los cinco sentidos. Incluido el sentido común, que no llega siempre ni a la misma hora. Llegando al estado actual, unos escandalizados, otros con sonrisa hilarante, alguno con verdadera preocupación, y el resto, indiferente, melancólico, o con una actitud de pesimismo encantado, todo lo que se escriba en relación a la Ética y la Moral es poco, y se hace, más que nunca, necesario. Urge hacerlo. De hecho. Hago este guiño e invito, mostrando mi afecto, simpatía y respeto, a todos los especialistas del gremio, ingenieros, químicos, físicos, científicos, profesores, lectores y navegantes, para que se pronuncien al respecto, agradeciendo, de antemano, su visita.
Partimos, primero, de las definiciones de Ética y Moral, tomadas de varios libros, autores y enciclopedias, y de los gratos recuerdos de mis queridos profesores de Griego, Latín y Filosofía, a los que rindo un homenaje por su empeño y dedicación en una pequeña, fría y bella ciudad del norte de España. Viene la palabra Ética del griego ήθoς, que significa costumbre, y suele definirse como la ciencia de las costumbres. Aunque también aparece la palabra del griego escrita con épsilon, y no con eta, y las variables al respecto pueden ser notables: costumbre como guarida o costumbre como intimidad poética. Por lo demás, la palabra ciencia siempre ha dado empaque y rimbombancia a su referente, pues todo lo que se ignora, que es grande y mucho, impone gran respeto, como a los antiguos indios las tormentas, o a la mona Lucy cruzar erguida el río caudaloso o el puente sobre el Río Kwai. Así, no es lo mismo costumbre, a secas, voluble y cambiante cual piuma al vento, según la economía e intereses de cada época, que ciencia de las costumbres, que abarca desde el estudio de la evolución del comercio de la sombrerería y las tiendas de sostenes a todo lo que concierne a la higiene. No es, sin embargo, exacta esta definición, pues se coloca en el terreno de los hechos, con lo que sólo podría resultar una ética positivista. También se la suele definir como metafísica de las costumbres, ciencia de los actos humanos, ciencia del bien y del mal, ciencia de la voluntad en orden a su último fin, ciencia de los principios constitutivos y fundamentales de la vida moral, natural, filosofía moral. En las definiciones académicas, como vemos, se abusaba y se abusa en exceso del vocablo ciencia.
La palabra Moral, por su parte, proviene del latín more, costumbre, y significa etimológicamente lo mismo que Ética. En todas estas definiciones hay un fondo común: la voluntad de la libre acción. Y como la voluntad se mueve en busca del bien, que es su fin, en la relación de esos dos términos hay que apoyar el concepto y la definición de la Ética. Al menos, según la Enciclopedia. Es objeto de la Ética la moralidad. Y por moralidad se entiende el carácter de bondad o malicia de las acciones humanas. Pero como estas acciones adquieren este carácter según la relación que guardan con el deber, se puede decir que el deber es el objeto principal de la Ética. Este objeto se amplía o restringe según las diversas corrientes y escuelas que se han ido sucediendo a lo largo de la Historia. Entre los pensadores y filósofos antiguos era común encerrar dentro de los límites de la Ética todo lo relativo al deber. De este modo la Ética era filosofía, ciencia y arte, pues daba normas prácticas de acción. Posteriormente se fue haciendo frecuente contener la Ética dentro del campo filosófico, como metafísica del deber o la moralidad, dejando a la Moral especial y casuística el estudio particular de los deberes humanos.
Asimismo, la Ética guarda, con el Derecho, relaciones ancestrales. Desde Sócrates y los sofistas, el Derecho ideal de Platón, Aristóteles, la Escuela Epicúrea, los estoicos y los escépticos, el Pensamiento Jurídico de Roma, la idea de la Ley y el Derecho natural en Santo Tomás de Aquino, la actitud de Duns Scoto y de G. De Ockham, la Ley Natural, Derecho natural y Derecho de gentes en los escolásticos españoles del siglo XVI, el Derecho natural de la Edad Moderna a partir de Grocio, el Derecho y el Estado en Hobbes, Putendorf, Locke, Jean Jaques Rousseau, la Moral y el Derecho en Kant, Hegel, el positivismo jurídico, el Marxismo y el Derecho, el restablecimiento de la filosofía del Derecho en Alemania por R. Stammler, las posteriores orientaciones tras la II Guerra Mundial, y la filosofía jurídica de G. del Vecchio, autor italiano imprescindible en el estudio de la Historia de la Filosofía del Derecho en Europa, son muchas las referencias que indican hasta qué punto los principios del Derecho, hoy, por el que se legisla y dictan leyes y normas, está vinculado a estos conceptos fundamentales, sin los cuales las sociedades actuales serían caóticas, anárquicas e incívicas.
Deslegitimar los órganos jurisdiccionales o judicializar la vida política, según declaraciones de algunos expertos, son armas a las que muchos pueden recurrir, de hecho recurren, continuamente, pero el daño profundo que pueden llegar a causar a corto y medio plazo en la sociedad es irreparable, pues una cosa es la opinión particular, y otra bien distinta el pensamiento y el juicio serios, al margen del prejuicio, la opinión y el gusto, en el caso de que éste se tenga o llegue a tener con el tiempo, con paciencia y cautela. Para llegar a ello se requiere una formación sólida y un criterio más o menos independiente. Apelar a las emociones más primarias o, incluso, al sentimiento, o apelar a la razón, he ahí la cuestión, si es que la razón puede funcionar de forma autónoma. En este sentido apunto la voz de Nelson Sánchez Stewart, Consejero del Consejo General de la Abogacía, que avisa del sentido ético que hoy, más que nunca, se necesita, y debe guiar las acciones y opiniones en todos los medios de comunicación.
La moral es costumbre y la ética es costumbre, así pues, tanto la moral como la ética son cambiantes en cada época histórica, aunque existen costumbres arraigadas que no cambiarán nunca, dado el interés general. Unos, conforman sus teorías apoyándose en el instinto, el sentimiento, la simpatía, la dominación de los fuertes sobre los débiles y las formas de pensamiento que se establecen entre unos y otros. Existen aquellos que se asientan en la razón objetiva, y en la razón divina, que también es razón de fe. ¿ Qué es, entonces, lo que diferencia a un concepto de otro y lo que nos hace actuar de una manera determinada...?
Al parecer, la Moral ha quedado bajo la jurisdicción de las instituciones religiosas, que son las que se siguen encargando de dictar lo que es o no moral, y la Ética se ocuparía más de lo que concierne al bien común, los intereses generales en beneficio de la colectividad, observando la moral al margen de las instituciones religiosas, respetando todas las opciones, al menos, en la teoría y el discurso, tras el viejo proceso de secularización, que llegó más tarde a unos países que a otros, y, fundamentalmente, al menos entre los pensadores españoles, por influencia de la Ilustración francesa, que también llegó a España, con un contrato abusivo de tres meses como becaria. Por lo tanto, se establecen unos principios éticos para el colectivo, de carácter objetivo, y una moral subjetiva, individual, pues hay tantas morales como interpretaciones particulares sobre los mismos hechos. Pero principios éticos sólo pueden existir los consensuados para que una sociedad avance con cierto equilibrio, puesto que, sin ellos, sólo pueden pervivir y perpetuarse las sociedades corruptas, el clientelismo y la esclavitud.
Como del funcionamiento del cerebro humano conocemos poco, según científicos, genetistas y neurólogos, podríamos divagar hasta la extenuación. El privilegio de la divagación y la especulación sólo es posible y rentable en las sociedades preindustriales o en aquellas que han vivido un proceso histórico que bloquea la conciencia ciudadana durante el tiempo suficiente para que surja, como consecuencia, un grupo que ocupe el liderazgo. Poco después el grupo llega a la decadencia, la corrupción, la tiranía y su posterior desaparición, siendo sustituido por otro. Y así, sucesivamente. Que estos grupos sean o no los adecuados es algo que se debe más a la casualidad del destino que al mérito en los países mediterráneos con Historias convulsas. De este proceso, como consecuencia, nos encontramos con la conocida máxima: todo está escrito y dicho, cuya traducción vendría a ser: todo está dicho y escrito hasta mi existencia y mi generación. Una forma de consolación que se manifiesta con más libertad y alegría en los países sociológicamente subdesarrollados con cierto barnicillo de modernidad. El ser contemporáneo supone la ceguera respecto a ciertos fenómenos y la ceguera respecto a sus coetáneos. Consultar la lectura del libro Sensus Communis, ensayo sobre la libertad de ingenio y humor, de Shaftesbury, puede ayudar a comprender.
Ignorando todo lo que ignoramos, y estando en la época paleolítica en lo que se refiere al estudio y conocimiento del cerebro humano, una propuesta, no disparatada, podría llevarnos a la teoría de que todas las acciones humanas se mueven por la carencia o presencia de ciertas sustancias químicas, y que en su conjunción y unión o en ausencia de éstas, se producen fenómenos de asentamiento y progreso o desaparición de un colectivo humano. Y a ello se debería la falta de conciencia sobre el bien y el mal, no voluntaria, por tanto, o su existencia. ¿La ausencia de empatía se decide ? ¿ Decide un asesino serlo, y no ser, pongamos, por caso, un feliz contribuyente odontólogo...? ¿ Se decide algo en realidad y existe lo que se entiende por conciencia en esa decisión...? No está tan claro, todavía. Con ello nos cargaríamos a muchos de los filósofos y moralistas antes aludidos, suponemos que con tiempo libre por delante y volviendo la vista atrás, pero como esta osadía supondría una crueldad para la cual no estamos facultados, nos quedamos en un estado de convivencia intermedio, en el que habita la química y la ingeniería con la educación recibida, el ambiente, la herencia biológica, y la experiencia.
Aunque, contrariamente a lo que hemos aprendido, la perduración en el proceso evolutivo del más fuerte sobre el más débil, en fuerza bruta, se entiende, según las últimas noticias recibidas de allende los mares, esté radicalmente equivocada. A lo ya sabido y olvidado, por su utilidad engañosa, tal vez debamos sumar una nueva teoría americana, que paso a detallar en las líneas contiguas, después del punto y a parte, para futura revisión de revisiones.
Fue el azar el que hizo que el gorila soñador fuese atravesado por el rayo en mitad de la tormenta, echando la siesta en la pradera haciendo la digestión, y que la mona curiosa, investigando con palillos cómo hacer un ventanuco para que la cueva se airease, fuese atravesada por la zarpa de un mamut hambriento con los colmillos del tamaño de dos torres gemelas. Los monos bailarines que ensayaban solos en un calvero se mataron entre ellos por instinto, y la mona pensadora, tumbada boca arriba, con su cabeza apoyada en la palma de su mano diestra, quedó calcinada contemplando el cielo, con otro rayo traidor, puesto que la madre naturaleza no avisa. Quedaron en la aldea el grupo de mirones precavidos, escondidos tras unos pedruscos, hechos una piña, que procrearían y procrearían en adelante dejando su huella genética para posterior estudio de analistas. Que fueran los más inteligentes los más cautos es algo que no sabremos jamás, y tampoco debe preocuparnos. Avanzaron en manada. Eso es todo.
Ello no cambiaría un ápice los conceptos de sus futuros herederos y la exigencia de la Ética y la Moral para la convivencia, su asimilación, desde la más tierna infancia, su obligación y observancia, por todos y cada uno de nosotros, en todos los aspectos de la vida, oficios y profesiones, hasta que los científicos y químicos no lleguen a un acuerdo y expongan las conclusiones de su investigación, que tardará un tiempo en producirse, pero llegará, sin duda. De eso pueden estar seguros. Poesía es Ciencia y Ciencia es Poesía. Y aquí sí que no hay ningún tipo de abuso terminológico.
La única verdad constatable y contrastable es, siguiendo a mis Maestros, ésta: un país que ignora la educación de sus ciudadanos y no valora la formación y el talento, está abocado, sin solución, a la destrucción y el salvajismo. Sobre esta realidad sí hay quien tiene conciencia, ética y moral, pues el origen sagrado del saber se ha pervertido hasta su conversión en un chiste gore. Lo intuimos, primero, en la adolescencia, y después lo sufrimos con fervor isidoriano, unos más que otros, así ha sido siempre, lo que se avecinaba. Ahora nos corresponde mostrar el estilo gore, risible e irresistible, en toda su plenitud de facultades, brillante como una patena sin pátina. ¿Semejante desgracia y destrucción, son antiéticas, inmorales, o con contrato a tiempo parcial...? ¿El latrocinio y la estafa, consentidos socialmente, qué son, antiéticos, antiestéticos, inmorales, o con contrato indefinido...? ¿ El maltrato sistemático a la inteligencia, la iniciativa y la independencia de criterio, o su deseo, son un problema hormonal, metafísico, moral, ético, entra en el paquete de regalo, junto al juego de lencería fina, por el feliz aniversario, o ya se están produciendo, sin que seamos conscientes, extrañas mutaciones genéticas auguradas por los genios de ficción...?
Continúo con alguno de mis Maestros, que no actúan ni piensan como nuevos ricos asilvestrados, para fortuna de la Ética y la Moral, en mayúsculas, y termino con mi perplejidad, en palabras de George Steiner, que puede gustar o no, pero es indiscutible. Una vez que mueran los pocos humanistas, hombres y mujeres, que quedan en Europa, algunos se preguntan: ¿qué será de la verdadera vocación...? Como optimista radical sueño el sueño del gen superviviente.
Explica George Steiner: “...Enseñar con seriedad es poner las manos en lo que tiene de más vital un ser humano. Es buscar acceso a la carne viva, a lo más íntimo de la integridad de un niño o de un adulto. Una enseñanza deficiente, una rutina pedagógica, un estilo de instrucción que, conscientemente o no, sea cínico en sus metas meramente utilitarias, son destructivas. Arrancan de raíz la esperanza. La mala enseñanza es, casi literalmente asesina y, metafóricamente, un pecado...
Describiría nuestra época como la era de la irreverencia. Las causas de esta fundamental transformación son las de la revolución política, del levantamiento social (la célebre rebelión de las masas de Ortega), del escepticismo obligatorio en las ciencias. La admiración – y mucho más la veneración- se ha quedado anticuada. Somos adictos a la envidia, a la denigración, a la nivelación por abajo. Nuestros ídolos tienen que exhibir cabeza de barro. Cuando se eleva el incienso lo hace ante los locos del dinero o los reyes del crimen...” Ética y Moral:¿Ley del embudo o pirámide invertida?.