Periodista y poeta española, licenciada en Ciencias Sociales y de la Información, he hecho los cursos de doctorado y el trabajo de investigación en Filología Hispánica, y dos máster técnicos superiores. He ganado varios premios literarios y he acabado otro libro de poesía. Libros: POEMAS DE LA INEXPERIENCIA, Ediciones Libertarias, 1994, TAN SOLO UN GESTO, prologado por Antonio Colinas, 2002. Instituto Cervantes de Chicago y Nueva York. Universidad de Bucknell. EE.UU. Antología en CÁTEDRA.
lunes, 27 de octubre de 2008
PHILIPPE HERREWEGHE. DIRECTOR.
Philippe Herreweghe nació en Gante y compaginó los estudios universitarios de medicina psiquiatría con su formación musical en el conservatorio, donde estudió piano con Marcel Gazelle. En la misma época comenzó a dirigir y en 1970 formó la agrupación Collegium Vocale Gent. Nikolaus Harnoncourt y Gustav Leonhardt pornto reconocieron su excepcional enfoque y le invitaron a trabajar en su proyecto de grabación de la integral de cantatas de Bach. El estilo auténtico, vívido y retórico de Herreweghe a la hora de abordar la música barroca pornto recibió los elogios de la crítica. En 1977 formó el conjunto La Chapelle Royale en París, con el que interpretaba la música de la Edad de Oro francesa. Desde entonces ha fundado nuevas agrupaciones, que usa por separado o combinadas, para lograr una lectura apropiada y comprensiva de un repertorio que se extiende desde el Renacimiento hasta la música contemporánea. Entre ellas se encuentran el Ensemmble Vocal Européen, especializado en polifonía renacentista y la Orchestre des Champs Elysées, fundada en 1991 con el objetivo de recrear la brillantez del repertorio romántico y prerromántico con instrumentos originales. Con los años Philippe Herreweghe ha producido una discografía extensa y tremendamente variada con sus diferentes grupos, registrando desde la música de Josquin Desprez hasta la de Arnold Shonberg. Entre sus grabaciones recientes para Harmonia Mundi destacan Des Knaben Wunderhorn de Gustav Mahler, la 4ª sinfonía ( Romántica) de Anton Bruckner, la Opus Ultimun de Heinrich Schutz, Der Schwanengesang y un nuevo volumen de las cantatas de Bach, así commo la 1ª y 3ª sinfonías de Beethoven para Pentatone. Buscando continuamente nuevos retos musciales Herreweghe ha estao trabajando muy activamente en los últimos años sobre el gran repertorio sinfínico de Robert Schumann a Gustav Mahler. Es director invitado haitual de orquestas como la Concertgebouw Orchestra de Ámsterdamm, la Gewandhaus Orchestra e Leipzig y la Mahler Chamber Orchestra. Es director musical de la deFilharmonie ( Real Filarmónica Flamenca) desde 1997. Comenzado en la temporada 2008-09, Philippe Herreweghe será director invitado permanente de la Radio Chamber Philarmmonic de Holanda. Ha recibido multitud de premios yy títulos honoríficos en diferentes puntos de Europa por su coherente visión artísitca e incansable compromiso con la música. En 1990 la prensa musical europea le eligió Personalida Musical del Año. En 1993 Herreweghe y el Collegium Vocal Gante furon nomrados Emajadores Culturales de Flandes. Al año siguiente fue admitido en la orden de Officier des Arts et Lettres de Bélgica y en 1997 nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad de Lovaina. En 2003 recibió el título de Chevalier de la Légion d´honneur del gobierno francés.
lunes, 20 de octubre de 2008
Epicenos u obscenos: sinerótica del poder.
Con tanta reforma educativa ya no sabe nadie en qué lugar se encuentran los epicenos, si a los lados o en el centro, si revoloteando en el techo gramatical, como pequeñas bolitas de caucho, o de cara a la pared, como simples delincuentes sin escuela.
jueves, 18 de septiembre de 2008
miércoles, 17 de septiembre de 2008
lunes, 5 de mayo de 2008
A MI PADRE, SANTIAGO BASANTA LENCE.
Esa fotografía no le hace justicia, y bien lo saben los que le conocieron personalmente. Además de alto, como su familia y la familia Cobos, de mi madre, era muy guapo, al igual que mi madre. Tuvo un homenaje en vida, al que acudimos, profundamente emocionados. Pero está el mayor homenaje que se puede hacer a un padre: el de las personas que le querremos siempre. Por lo demás, debo añadir, a uno de los artículos publicados, donde elogian y alaban su persona y su gestión, con admiración, considerándolo el primer alcalde democrático que hubo en Bembibre, y así es, que es lógico, agradeciendo las palabras y gestos del actual alcalde y otras autoridades, que se hable de él así, entre otras razones porque además de su trabajo, encomiable, ayudó y apoyó a mucha gente, sea cual fuere su ideología, condición y procedencia. Él nunca quiso ser alcalde, insistieron e insistieron, y aceptó esa responsabilidad, siendo muy joven, como asumiría otras muchas responsabilidades a lo largo de su vida, en una época dura y difícil en España, como bien saben nuestros mayores, donde había que hacerlo todo partiendo desde cero, de la nada, y rodeado de algunas personas con mentalidades cerradas, cuando no, obtusas y mafiosas. Nada más llegar a la alcaldía, tuvo que echar al secretario, cuando descubrió que era un ladrón, y tuvo que enfrentarse a algunos personajes, personajes que más tarde le pedirían perdón, al darse de cuenta de sus graves errores. Aún así tuvo grandes satisfacciones y alegrías, pues emprendió en Bembibre obras que hasta entonces nadie había hecho de ingeniería, saneamiento, los primeros centros educativos, la casa de cultura, etc... El gobernador de León siempre lo apoyó, lo quería y respetaba, al igual que otros hombres de la política que lo animaron para que continuase, y tuvo ofertas muy atractivas, que rechazó, pues nunca estuvo interesado en la carrera política, estaba sacando adelante unos negocios, con mucho éxito, y a una familia con cinco hijos. Y como un hombre honrado, justo y grande, así fue la despedida, pues siempre hay quienes se dan cuenta del inmenso trabajo que realizó y de su valía, aunque existen verdades que conviene contar y otras que conviene administrar, con discreción y elegancia, a lo largo del tiempo, dada la ignorancia de muchos todavía. Tengo la convicción de que existió una generación en España, la generación de mi padre, que fue la que levantó al país de la miseria, en sus respectivos puestos y lugares, de la que se han alimentado varias generaciones. Mi abuelo paterno, Emilio Basanta, había sido un gran maestro y estudió la carrera de Derecho, además de un poeta y dibujante excelente. Enseñó bien a mi padre, y a alguno más que ha dejado constancia de sus recuerdos entrañables en sus libros. Y muchos más datos, hechos, documentos, escritos, cartas, sus diarios, que nos hace sentir a toda la familia y sus amigos íntimos muy orgullosos de él, de habernos dado lo mejor, de haber sido tan felices, y de tener una calle que lleva su nombre: Santiago Basanta. Hay tres calles de tres familiares admirables en Bembibre, pero cuando se trata de un padre, el sentimiento es único. Existe un tiempo para la reflexión. Y mucho tiempo para el duelo.
Esa fotografía no le hace justicia, y bien lo saben los que le conocieron personalmente. Además de alto, como su familia y la familia Cobos, de mi madre, era muy guapo, al igual que mi madre. Tuvo un homenaje en vida, al que acudimos, profundamente emocionados. Pero está el mayor homenaje que se puede hacer a un padre: el de las personas que le querremos siempre. Por lo demás, debo añadir, a uno de los artículos publicados, donde elogian y alaban su persona y su gestión, con admiración, considerándolo el primer alcalde democrático que hubo en Bembibre, y así es, que es lógico, agradeciendo las palabras y gestos del actual alcalde y otras autoridades, que se hable de él así, entre otras razones porque además de su trabajo, encomiable, ayudó y apoyó a mucha gente, sea cual fuere su ideología, condición y procedencia. Él nunca quiso ser alcalde, insistieron e insistieron, y aceptó esa responsabilidad, siendo muy joven, como asumiría otras muchas responsabilidades a lo largo de su vida, en una época dura y difícil en España, como bien saben nuestros mayores, donde había que hacerlo todo partiendo desde cero, de la nada, y rodeado de algunas personas con mentalidades cerradas, cuando no, obtusas y mafiosas. Nada más llegar a la alcaldía, tuvo que echar al secretario, cuando descubrió que era un ladrón, y tuvo que enfrentarse a algunos personajes, personajes que más tarde le pedirían perdón, al darse de cuenta de sus graves errores. Aún así tuvo grandes satisfacciones y alegrías, pues emprendió en Bembibre obras que hasta entonces nadie había hecho de ingeniería, saneamiento, los primeros centros educativos, la casa de cultura, etc... El gobernador de León siempre lo apoyó, lo quería y respetaba, al igual que otros hombres de la política que lo animaron para que continuase, y tuvo ofertas muy atractivas, que rechazó, pues nunca estuvo interesado en la carrera política, estaba sacando adelante unos negocios, con mucho éxito, y a una familia con cinco hijos. Y como un hombre honrado, justo y grande, así fue la despedida, pues siempre hay quienes se dan cuenta del inmenso trabajo que realizó y de su valía, aunque existen verdades que conviene contar y otras que conviene administrar, con discreción y elegancia, a lo largo del tiempo, dada la ignorancia de muchos todavía. Tengo la convicción de que existió una generación en España, la generación de mi padre, que fue la que levantó al país de la miseria, en sus respectivos puestos y lugares, de la que se han alimentado varias generaciones. Mi abuelo paterno, Emilio Basanta, había sido un gran maestro y estudió la carrera de Derecho, además de un poeta y dibujante excelente. Enseñó bien a mi padre, y a alguno más que ha dejado constancia de sus recuerdos entrañables en sus libros. Y muchos más datos, hechos, documentos, escritos, cartas, sus diarios, que nos hace sentir a toda la familia y sus amigos íntimos muy orgullosos de él, de habernos dado lo mejor, de haber sido tan felices, y de tener una calle que lleva su nombre: Santiago Basanta. Hay tres calles de tres familiares admirables en Bembibre, pero cuando se trata de un padre, el sentimiento es único. Existe un tiempo para la reflexión. Y mucho tiempo para el duelo.
miércoles, 30 de abril de 2008
EL CORAZÓN DE LOS RELOJES CIEGOS.
En aquella casa inmensa, repleta de luz, libros, recuerdos de viajes, el piano, plantas, las flores de la galería, mi padre agotaba su tiempo. Alguien decía que unos deben enfermar, morir, para que otros maduren, que mueren antes los mejores, que les cuesta trabajo morir. Y había que aceptar que el tiempo de mi padre se estaba consumiendo, extenuando su luz, esa luz que era inteligencia pura, sin trampa ni cartón, y que aún vibraba, revelándose, en aquel cuerpo largo, aquellas manos. Una tarde reventó el vientre de las nubes y cayó la lluvia lavando heridas, caminos, tejados, entrecejos. El corazón de los relojes ciegos.
Mi padre, Santiago Basanta Lence, hombre admirable, nació en Chanteiro, Ares, La Coruña, hace setenta y seis años, y falleció el día dieciocho de abril de dos mil ocho, a la una y media de la maduragada, en la casa familiar de León. Descansa en Bembibre, donde fue un alcalde querido. Así como el tiempo se para en el silencio, así, el corazón de los relojes ciegos.
Muchas veces me pregunté qué era lo que me había dado esa ciudad, de la que emigré en dos ocasiones, donde tuve que soportarlo todo desde la adolescencia: envidias, con datos y hechos objetivos, contrastados, a poetastros ridículos y zafios o personajes mezquinos, idénticos en todas partes. Sin embargo, a pesar de todo, predominaba la gente seria, trabajadora, sensata. Y su talento. El talento de los que luchan, aman y han aprendido a vivir. Y redimía el paisaje, salvaba, los colores del paisaje, la alegría eterna de la nieve, las praderas inmensas de La Omaña o de Babia, con los potros pastando plácidamente en un tiempo sin tiempo de un rejoj de tuercas sordas, los bosques milenarios de castaños en El Bierzo. Y Foz, Bayona, Portugal. Y La India, Nepal, Tailandia. Veranos felices para siempre. Pero desde hacía bastante tiempo, la preocupación y la angustia por la enfermedad de mi padre era un ir y venir ausente, como si en la vida hubiera diferentes estados de conciencia, y cada uno estuviera situado en un peldaño distinto de esa escalera, escalera de la que conocemos el principio pero no vemos el fin, o parado en uno de sus descansillos, observando a través de un ventanuco, o esperando paciente a alguien que sube y le está llamando. Al igual que el tiempo se para en una imagen, un aroma, un recuerdo, unas manos con fiebre que se aferran a las tuyas, así es el corazón de los relojes ciegos.
Mi padre, Santiago Basanta Lence, hombre admirable, nació en Chanteiro, Ares, La Coruña, hace setenta y seis años, y falleció el día dieciocho de abril de dos mil ocho, a la una y media de la maduragada, en la casa familiar de León. Descansa en Bembibre, donde fue un alcalde querido. Así como el tiempo se para en el silencio, así, el corazón de los relojes ciegos.
Muchas veces me pregunté qué era lo que me había dado esa ciudad, de la que emigré en dos ocasiones, donde tuve que soportarlo todo desde la adolescencia: envidias, con datos y hechos objetivos, contrastados, a poetastros ridículos y zafios o personajes mezquinos, idénticos en todas partes. Sin embargo, a pesar de todo, predominaba la gente seria, trabajadora, sensata. Y su talento. El talento de los que luchan, aman y han aprendido a vivir. Y redimía el paisaje, salvaba, los colores del paisaje, la alegría eterna de la nieve, las praderas inmensas de La Omaña o de Babia, con los potros pastando plácidamente en un tiempo sin tiempo de un rejoj de tuercas sordas, los bosques milenarios de castaños en El Bierzo. Y Foz, Bayona, Portugal. Y La India, Nepal, Tailandia. Veranos felices para siempre. Pero desde hacía bastante tiempo, la preocupación y la angustia por la enfermedad de mi padre era un ir y venir ausente, como si en la vida hubiera diferentes estados de conciencia, y cada uno estuviera situado en un peldaño distinto de esa escalera, escalera de la que conocemos el principio pero no vemos el fin, o parado en uno de sus descansillos, observando a través de un ventanuco, o esperando paciente a alguien que sube y le está llamando. Al igual que el tiempo se para en una imagen, un aroma, un recuerdo, unas manos con fiebre que se aferran a las tuyas, así es el corazón de los relojes ciegos.
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